| Agadir |
| Comentarios por Gregorio Escudero |
AGADIR: La mayor apuesta de Agadir son sus playas: grandes extensiones de arena fina y dorada protegidas por los brazos de la bahía de Ghir, una de las mejores posibilidades de baño y de deportes náuticos de todo Marruecos. Agadir es el enclave turístico marroquí más animado y bien organizado para el turismo.
En la antigüedad esta ciudad fue
habitada por pescadores y granjeros bereberes que vivían en las zonas
fértiles del interior y que usaban las cuevas naturales para guardar
su grano. Luego comenzaron a llegar los marinos portugueses y vieron muy pronto
las buenas posibilidades del lugar, no solo para la pesca sino para el contrabando.
En 1513 el Rey portugués Manuel I instaló una guarnición
que comenzó a controlar las rutas de esclavos procedentes de Tombuctú
y del África Central. En 1540 los saadies atacaron Agadir y tras sitiarla,
echaron a los invasores. Construyeron la kasbah en la colina que está
encima del puerto y más tarde fueron expulsados por los alauitas quienes
reforzaron la kasbah. Agadir prosperó como nunca. Cada día llegaban
barcos de carga para llevarse el azúcar de caña, dátiles,
especias y oro a cambio de telas y cereales de Europa. Después de la
independencia en 1956 el comercio empezó a declinar, pero se empezaron
a construir hoteles y el futuro parecía muy prometedor. Luego y en tan
solo 15 segundos el 29 de febrero de 1960, Agadir fue casi destruida por un
terremoto, murieron 15.000 personas. El Rey Mohammed V declaró: “Si
el destino de Agadir era ser destruida, su reconstrucción dependerá
de nuestra fe y nuestra determinación”. No faltó este empuje
y la reconstrucción comenzó casi de inmediato, algo más
hacia el sur de donde había estado la ciudad antigua y utilizando materiales
antisísmicos.