Zagora, Tamegroute, Tagounite, M'Hamid y Foum Zguid
Comentarios por Gregorio Escudero

ZAGORA: Fue en su día un importante lugar de descanso de las caravanas de camellos en su ruta entre TOMBUCTÚ y SIGILMASSA (al sur de ERFOUD). En ZAGORA hay un letrero que indica 52 días a camello hasta TOMBUCTÚ. Los saadíes partieron de esta región en el siglo XVI para su conquista de todo Marruecos y también para penetrar hacia el sur del Sahara en busca de oro y esclavos. Antes de ello, hubo otras dinastías y fueron los almorávides quienes construyeron la fortaleza en la cima del Jbel Zagora, la colina en el lado opuesto del DRAA, un lugar ideal para controlar la ruta de las caravanas. Tras la colina hay indicios de una ocupación más temprana, montones de piedras que seguramente señalaban las zonas de entierro de los jefes prehistóricos. Hay una pista que cruza el río y sube hasta la fortaleza actual, que ahora tiene fines militares. Por ello, no es deseable que los visitantes se acerquen demasiado. Las vistas son espectaculares desde ya antes de la cima.
Zagora no pretende ser nada más que un oasis, un lugar de descanso para los viajeros y punto de partida hacia lo desconocido. Tiene mercado los miércoles y domingos, casi exclusivamente dedicado a los dátiles, durante siglos el alimento básico de los moradores del desierto.

TAMEGROUTE: Fue en su día la sede de los Naciryin, una hermandad religiosa procedente de Irak, famosa por mantener la paz entre las tribus bereber del Draa. En el siglo XVII se establecieron en el ksar de Tamegroute, que ya disponía de una zaouia del siglo XI y fue un lugar importante de aprendizaje. En la actualidad, aún puede verse una medersa (aún en uso como colegio de teología), una zaouia con una mezquita que alberga unas 50 tumbas de miembros de la hermandad, incluyendo la de su fundador, Abou Abdallah Mohammed ibn Naceur y un biblioteca con más de 4.000 libros de valor incalculable. La mezquita está cerrada a los no musulmanes. Alrededor en el patio de la zaouia hay peregrinos que vienen a rezar, a tocar la tumba y a ser curados de sus enfermedades mentales, muchos de ellos proceden de lejos y reciben comida y bebida de los miembros de la hermandad que, aún está activa.
La biblioteca es un tesoro infrecuente y fascinante y, a diferencia de la karaouyine en Fez, está abierta cada día a los visitantes. Aquí hay manuscritos antiguos y libros (el más antiguo es un Corán de. 1.063, con espléndidas ilustraciones, en oro, índigo, azafrán y henna sobre piel de gacela.
También tiene interés la kasbah subterránea, construida en el siglo XVII por los saadies para albergar a cientos de esclavos negros traídos de la zona de Tombuctú. Aún hay gente viviendo en ella, sobre todo bereberes.
Tamegroute es asimismo famosa por su típica cerámica verde, (del magnesio y cobre extraídos localmente), es poco interesante. Es posible ver las alfarerías a la izquierda de la carretera justo después del hotel.

TAGOUNITE: Tiene poco que ofrecer al visitante al margen de una pista que se dirige hasta FOUM ZGUID.

MHAMID: En su día fue un punto estratégico en la ruta transahariana, pero ahora es un centro administrativo bastante abandonado y que está desapareciendo con bastante rapidez bajo la arena. Durante un cierto tiempo tras los ataques en 1.980 del Frente Polisario, los nacionalistas del Sahara, el lugar estuvo cerrado a los turistas, pero ahora está abierto de nuevo, aunque poco tiene que ofrecer al margen de sus dunas y su ksar antiguo, en la ribera ya lejana del Draa. La carretera acaba aquí. Incluso las aguas del gran Draa desaparecen en la arena poco después.


FOUM ZGUID: Foum Zguid es una población peculiar, apenas un oasis con sombra. Sus casas con soportales pintadas en tonos rojizos y ocres la dotan de especial encanto. No es un lugar extremadamente turístico y aquí nadie pide nada, no hay falsos guías y ni siquiera los niños incordian al viajero.


©Carlos Martínez